¿Cómo serán las gasolineras del futuro?

By marzo 22, 2019Gasolineras

La psicosis generalizada con los combustibles fósiles, el cerco al diésel y las restricciones de movilidad en las grandes ciudades obligan a las gasolineras a cambiar tanto su rol dentro de esta ecuación, así como el modelo de negocio. Es por ello que las gasolineras del futuro (cercano) van a tener que someterse a una profunda renovación y, eso, siempre sale caro.

Para empezar, la aparición de nuevos combustibles, servicios y adaptaciones a los nuevos vehículos, obliga a las gasolineras a cambiar su modelo de negocio. Por ejemplo: las gasolineras del futuro, seguramente, abran aún más su abanico de servicios y lleguen a convertirse en auténticos centros de recogida de pedidos online o de logística. Eso conlleva una adaptación de las instalaciones y de profesionalización del personal que no es nada barata.

Asimismo, otro de los panoramas que se puede dar en el futuro, es que las gasolineras, para subsistir, ofrezcan un servicio de combustible por encargo para que el cliente no tenga ni siquiera que desplazarse. Esto sería muy útil en entornos rurales pero, podría generar a la gasolinera un gasto extra que pondría en duda la rentabilidad de este servicio.

Por otro lado, las aplicaciones para compartir coche, cada vez más populares, podrían establecer su centro de operaciones en las gasolineras a cambio de un pago mensual a las estaciones de servicio. La parte negativa podría estar que apenas aportan ingresos cruzados y, como ocurre en algunos casos, suelen generar una saturación de usuarios que no realizan gasto dentro de la gasolinera.

Las gasolineras, obligadas a modificar sus servicios para seguir siendo rentables

El primer escenario que se presenta es el de la conectividad y los vehículos. En un futuro no muy lejano, los propios vehículos contarán con aplicaciones vinculadas a internet con las que podrán elegir en qué gasolinera repostar al mejor precio. Asimismo, dispondrán de plataformas de pago que harán que el conductor ni siquiera tenga que pasar por caja para efectuar el pago. Estas integraciones digitales conllevan un proceso no sólo económico, sino también de aprendizaje que puede ser en muchos casos muy complejo.

Los nuevos combustibles

El cambio que supone adaptar una gasolinera a los nuevos combustibles es obvio. Pensemos por un momento en la reforma que supone implantar en una estación de servicio, por ejemplo, un surtidor de GLP. La reforma que incluye, medidas de seguridad, formación del personal, etc., puede suponer un coste muy elevado que comprometa la viabilidad del modelo de negocio de tu estación de servicio. Además, los usuarios están optando por la compra de vehículos eléctricos. Esta decisión de los consumidores es consecuencia de las imposiciones gubernamentales. Teniendo en cuenta este cambio en el consumo, ¿en qué lugar queda la gasolinera? Sí, puede ser el punto de carga para los vehículos eléctricos, pero, ¿qué rentabilidad real se obtiene? ¿Qué pasará cuando la autonomía sea superior y los vehículos puedan cargarse en cualquier punto, no solo en gasolineras? Son muchos interrogantes que generan una gran incertidumbre sobre la viabilidad.

En definitiva, las gasolineras del futuro ofrecerán una gran cantidad de servicios para garantizar su supervivencia, así como la posibilidad de convertirse en grandes centros logísticos de paquetería y de recogida de viajeros. Asimismo, las estaciones de servicio tendrán que pasar por una reestructuración profunda para adaptarse a los nuevos combustibles y, sin duda alguna, es un proceso caro y no tan lejano.

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