Tipos de residencias de ancianos

Antes de comenzar con el proceso necesario para vender una residencia de ancianos, es necesario conocer e identificar, como propietario, la tipología de nuestro centro geriátrico. Una vez identificado este factor, se va a poder comenzar con el traspaso ya que, en función de la tipología, van a aparecer distintos escenarios que afectarán de manera directa en el proceso y el precio final de venta.

Como preámbulo, antes de ver los factores que van a determinar la tipología de residencia, cabe destacar que la figura del director y su gestión van a ser determinantes tanto en la gestión como en la elección del modelo de geriátrico que se quiere desarrollar. Es por ello que, a la hora de vender el negocio, el comprador debe conocer nuestro concepto de gestión de la residencia para que tenga una visión global del negocio.

Clasificación y tipos de residencias

Existen varios tipos de residencias en función de los factores generales que adjuntamos a continuación que van desde la titularidad del centro hasta el número de camas que ofrece, pasando por los horarios de atención y servicio a residentes:

– En función de la titularidad. Aquí se puede distinguir entre residencia pública, privada o residencia colaboradora o acreditada. En la primera tipología es el Estado a través de la Administración Pública, Autonómica o Local la que costea la estancia de los residentes. Para ello, es necesario que las personas adscritas al centre aporten el 80% de su pensión. Por otro lado están las residencias privadas, donde el usuario paga al centro y este a su vez se puede transferir sin ningún problema. Por último están las colaboradoras, que son un modelo mixto entre el público y privado.

– En función del número de plazas ofertadas. Si, por ejemplo, contamos con una residencia de hasta 40 plazas, se podría considerar como una de tamaño pequeño. En cambio, pasa a ser mediana si tiene entre 40 y 100 plazas; y se considera de gran tamaño cuando cuenta con una capacidad para albergar a más de 100 residentes. Obviamente, una residencia que tiene un mayor número de plazas va a tener un valor mayor a la hora de traspasarse, de modo que si tienes la posibilidad de aumentar el número de habitaciones, puede ser un movimiento muy inteligente antes de vender.

– En relación al residente. Dentro de las residencias de ancianos cabe destacar que el nivel de dependencia del usuario va a determina la tipología de esta. Por lo tanto, tendremos residencias para personas no dependientes, las que pueden tener una actividad normal en su día a día; las destinadas a personas dependientes, ya sea porque sus usuarios necesitan algún tipo de ayuda debido a una incapacidad mental física o funcional. Por último, están las de tipo mixto, que albergan a ambos tipos de residentes. En el caso de las residencias para dependientes, suelen cotizarse más caras debido a que disponen de servicios y personal específico para la asistencia.

Según la estancia de los residentes. Aquí podemos ver residencias de tipo permanente, donde el usuario está todo el día ingresado, temporales, diurnas o centros de día. Estos últimos no ofrecen pernocta, sino actividades durante el día. Asimismo también existen residencias con plazas socio sanitarias en las que el residente ingresa directamente desde el hospital.

Para concluir, como propietario de una residencia, lo más habitual es que la tipología se conserve inamovible durante toda la gestión. Esto se debe principalmente a que la gestión corresponde a un modelo de negocio concreto y proyectado para ese caso. A la hora de vender la residencia, es importante mostrar las virtudes de su tipología al comprador

 

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